La Comunidad de Madrid, encrucijada de caminos de la Península Ibérica merced a su estratégica situación, mantiene evidencias de estos trazados históricos, tanto por los vestigios de calzadas romanas, como de los “caminos reales”, que partían de la capital del Reino para dirigirse a otros puntos de la geografía española.

También las Cañadas Reales y las demás vías pecuarias son caminos históricos que, desde la Edad Media, están protegidos, atesorando la rica herencia de la cultura pastoril de la Península Ibérica. A lo largo de su trazado están jalonados con ermitas, castillos, puentes, molinos, yacimientos arqueológicos o paleontológicos muchos de ellos declarados Bienes de Interés Cultural (BICs), por lo que estas vías pecuarias podrían ser objeto de su declaración como Vías de Interés Cultural y obtener así un mayor reconocimiento y beneficiarse de un régimen de protección adicional.

Por último la Ley 10/1998, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, en su Disposición Adicional Segunda incluye dentro de los bienes a los que otorga un régimen de protección a los caminos históricos de más con más de cien años de antigüedad, circunstancia que concurre en la práctica totalidad de la Red de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid.