Aranjuez,  Comarca de las Vegas

Dificultad BajaInviernoAptas para NiñosSenderismo

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Ficha técnica

TIPO DE ITINERARIO Lineal
SEÑALIZACIÓN Sin Señalizar
DIFICULTAD
Media
DISTANCIA APROXIMADA
11.800 m
DURACIÓN APROXIMADA
3Horas
DESNIVEL
50 m
ÉPOCA ACONSEJADA
Otoño, Invierno y Primavera.

 

Perfil 17

Acceso al punto de inicio: Por la A-4 hasta la salida 52 para tomar la N-400 en dirección a Toledo. En la glorieta que permite la incorporación a la CM-4006, tomar dicha carretera en dirección a Mocejón. Aproximadamente un kilómetro después, coger la carretera que, a mano derecha, conduce a la Estación de Algodor.

En el municipio de Aranjuez, la presencia del río Tajo –que entra a Madrid por Estremera y, tras pasar por Fuentidueña de Tajo, Villamanrique de Tajo, Villarejo de Salvanés y Colmenar de Oreja, llega a Aranjuez para continuar su recorrido por Toledo– se hace notar. Su curso ancho, sinuoso, de escasa pendiente y corriente lenta, discurre por una amplia y fértil vega que atraviesa la ZEPA Carrizales y sotos de Aranjuez.

Los puntos con mayor interés de la ruta son dos zonas húmedas protegidas y, por ello, la fauna está dominada por especies asociadas a los ecosistemas en los que la presencia del agua los determina al completo. Esto hace que el recorrido sea idóneo para ver aves acuáticas como el ánade real (Anas platyrhynchos), el silbón europeo (Anas penepole), la cuchara común (Anas clypeata), la focha común (Fulica atra), la gallineta común (Gallinula chloropus) o la garza imperial (Ardea purpurea). También anfibios, reptiles y una importante población de mariposas, libélulas y otros insectos.

Desde la bonita estación de Algodor, de estilo neomudéjar, arranca un itinerario marcado por el cromatismo de los cultivos de la vega del Tajo y que transcurre primero por la Vereda de la Mora para después internarse en la Colada de Toledo –las dos vías pecuarias a seguir para completar con éxito la ruta–. Tras recorrer 6,585 km, se llega al Humedal del Carrizal de Villamejor, situado en la margen izquierda del río y junto a la cuenca del arroyo Martín Román. Aunque no tiene un gran valor paisajístico, sí cuenta con una destacada importancia ecológica, biológica y ornitológica. Sus aguas presentan un marcado carácter salino debido a las formaciones yesíferas que atraviesa el arroyo durante su recorrido. En él pueden verse ejemplares de ánsar común (Anser anser), avetorillo común (Ixobrychus minutus), avefría europea (Vanellus vanellus), cigüeñuela común (Himantopus himantopus), gallineta común (Gallinula chloropus) o ánade real (Anas platyrhynchos). Es, además, el lugar que acoge una de las colonias nidificantes de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) más importantes de la Comunidad de Madrid.

La ruta finaliza, 4,800 km después, junto al Soto del Lugar, también ubicado en la margen izquierda del Tajo. Es una laguna residual formada tras el abandono de un antiguo meandro. Su lámina de agua es muy escasa y está rodeada por vegetación palustre –principalmente carrizo (Phragmites australis)– y un pequeño bosque compuesto en su mayoría por tarayes (Tamarix gallica) y algunos chopos (Populus nigra). Tiene una elevada importancia ornitológica gracias a la presencia de garzas imperiales (Ardea purpurea), aguiluchos laguneros occidentales (Circus aeruginosus), porrones europeos (Aythya ferina) y distintos carriceros.

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